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Microcuentos

Microcuentos a partir de tres palabras por Andrea Landa Ferrer

​Ágape, índigo, aullar

Me pierdo en el abismo de tus pecas, mientras veo las gotas de la lluvia caer por el cristal, pensando en todos mis intentos frustrados por ver resplandecer tu aura de color índigo, por escucharte aullar cuando todo esta en silencio y la luna decreciente te arropa, por desvelarte mi amor más ágape, por demostrarte que tú corazón emancipado puede recobrarse con un sutil suspiro.

Ilustración: María Edo
Para más sobre ella aquí

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Relaciones geométricas (DOBLE RETO SAN VALENTÍN – Microcuento a partir de tres palabras Espejo, lápiz y bandera, sin utilizar Amar, Besar, Querer y Corazón)

Ojalá los trazos que unían aquel espejo triangular estuvieran delineados en lápiz, para poder borrar el tercer vértice, para serenar mi diástole de más, causada por no poder coser tu bandera rasgada.

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Arte, carcajada, cine

Las mejores cosas siempre son breves, una canción, un suspiro, un silencio, una carcajada, una ilusión, un beso de cine, un cosquilleo antes de caer o un rayo de luz. Pequeños detalles, que simplemente son el arte de lo efímero.

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​Caca, libro, lámpara

Menuda caca de prosa la de aquel libro, no contenía arte o aventuras, solo dolor y soledad, desamor y desilusión, amor y muerte. Se lo repetía a cada capítulo que leía, mientras le seguía dando una oportunidad a la historia leyendo bajo una pequeña lampara que daba esa luz tenue que tan poco le gustaba.

Azul, remolacha, lindeza

Eres como el morado de la remolacha, el rojo intenso de la coca cola, el azul de Facebook y el naranja intermitente de un semáforo. Eres color, eres la mariposa que desprende la más efímera lindeza, eres vida, eres lucha, eres el olor a café por las mañanas, eres aire, eres arte, eres tú.

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​Enfermera, avión, autoestima (2a versión)

¿Por qué  todavía te quiero? Se preguntó a ella misma en el reflejo de la ventana de aquel avión. Lo único que quería era huir, había perdido todo su ser y toda su autoestima, tenia el alma rota, y no había ni cura, ni enfermera que pudiese aliviarle semejante dolor. ¿Por qué todavía te quiero?

​Sonrisa, humano, buganvilla

Quizás me encariñé demasiado. 
Me aferré a sus pecas de medía cara, a sus ojos caramelizados, a su sonrisa inocente, y a su tez de color café.
Quizás
 dejé mi lado humano, para ser prudencia y dejarla florecer como a una pequeña bungavilla en verano llena de color, cómo a una flor que deja atrás sus raíces.

​Naranja, pared, salvaje

Caía la primera naranja de la temporada, y se empezaban a escuchar los rugidos de aquel lobo salvaje que acechaba la zona esperando la caída de la noche, esperando que no se cumpliera la profecía dibujada en aquella pared y se convirtiera en hombre con la luna llena.

Reto Halloween – ​Amor parapsicológico

Su amor era utópico, quimérico, sobrecogedor. Sólo podía contemplarla una vez al año a escondidas y con la luz apagada, la noche donde los muertos no necesitaban disfraz.


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