En un rinconcito escondido del mundo donde no hay ruido y todo esta en silencio, tan solo se oye de lejos el sonido de una cabra perdida en alguna parte de ese lugar y el viento susurrando palabras que se quedan perdidas en el aire. Al fondo de ese paisaje solo se ve una pequeña casa de campo aparentemente abandonada donde no queda nada más que restos de recuerdos. Uno de ellos era un pequeño peluche oso panda, era el osito panda más gracioso del mundo, y en su etiqueta, aunque algo borroso, ponía algo que daba sentido a ese lugar: ‘Nuestro rinconcito para escondernos del mundo’.

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