​Qué irónico que la palabra soledad hiciera mella en aquella hamaca vacía, donde tantos recuerdos afloraban, donde a su alrededor ya no se hacían castillos de arena, ni se ponian rojos como gambas y donde el mar ya no los mecia con sus olas. Todo eso ya solo eran recuerdos, recuerdos que ya solo conseguian apagarse con los últimos rayos del sol.

Anuncios